Trump el director de orquesta de la cumbre entre Estados Unidos y Corea del Norte, ¿Qué dice el lenguaje corporal?

usa-corea-fwdDurante las seis horas que duró la histórica cumbre entre Donald Trump Kim Jong Un abundaron dosis de seriedad, firmeza e incomodidad, primero, para después pasar a las sonrisas con el fin de simbolizar el deshielo entre Estados Unidos Corea del Norte. En general, según apuntan expertos en el lenguaje corporal, ambos líderes han sacado su “macho alfa” para dominar la situación pero el magnate estadounidense se ha erigido como el director de orquesta del encuentro.

Bajo la mirada de todo el mundo, los dos líderes han salido de sus respectivas limusinas de forma simultánea y con semblante serio, han recorrido el pasillo porticado del hotel Capalla, una antigua fortaleza británica de estilo colonial, para encontrarse en el medio del recorrido y saludarse frente a banderas estadounidenses y norcoreanas. “Encantado de conocerlo, señor Presidente”, fueron las primeras palabras pronunciadas por Kim mientras sacudía la mano de Trump.

Así fue el apretón de manos

Expertos en lenguaje corporal dicen que en los trece segundos aproximados en los que ambos líderes se dieron la mano por primera vez el presidente de EE.UU. dominó, como de costumbre, la situación: siendo él quien se acercó primero y quien palmeó el hombro de su contraparte, para al final indicarle que había llegado el momento de mirar a las cámaras. No obstante y para no quedarse atrás, el líder norcoreano, apretó con fuerza la mano de Trump, mirándolo directamente a los ojos todo el tiempo, antes de separarse para la foto.

Proyectar la autoridad es algo fácil para Trump, quien, como líder mundial, empresario y antiguo presentador de televisión, está muy versado en el uso eficaz del lenguaje corporal. Ello le aventajaba frente a Kim que, al menos en las imágenes públicas, se dejaba guiar, dócil y, a veces, un tanto perdido, debido al handicap de no dominar el inglés, idioma con el que Trump se dirigía a los medios.

Trump se ha mostrado extremadamente cordial con Kim, un tanto paternalista incluso, como si él actuara en calidad de anfitrión. Le daba palmaditas e indicaciones, llevando la batuta en todo momento . De todos modos, el mandatario estadounidense trataba de aliviar cualquier tensión que pudiera haber por parte del mariscal norcoreano y, consciente que su manera de hacer a veces puede ofender, se dejó guiar por su contraparte en algunos momentos. Así, Kim también le dio unas palmaditas a Trump, en un intento por afirmar el control, si bien a menudo miraba hacia abajo, cuando escuchaba a su interlocutor.

“Donald Trump estaba hablando en términos conciliatorios, casi sumiso, pero su lenguaje corporal claramente decía: ‘Estoy a cargo aquí’”, apunta a Reuters Allan Pease, un experto en lenguaje corporal de Australia y autor de varios libros sobre el tema, entre ellos La guía definitiva para el lenguaje corporal Body . ”Si no supieras quiénes son estas personas, dirías que el tipo grande es el padre y el pequeño es el hijo”, añade el experto.

En los primeros momentos del encuentro, ambos líderes se muestran nerviosos

A diferencia de la actitud que mantuvo Donald Trump durante la cumbre del G-7, en esta ocasión el mandatario evitó dar cualquier sensación de hostilidad. Se contuvo, claramente. Aún así, dice la experta en comunicación no verbal y directora de Soluciones de influencia, Karen Leong, que el deseo de dominación del presidente estadounidense se palpaba en el ambiente, también en Kim.

“Cada vez que se dan la mano, puedes ver el blanco de la punta de sus dedos: estos dos tipos son machos alfa”, dijo Leong. “Ambos quieren mostrar dominio y es por eso que hay un apretón de manos aplastante”, añade.

Donald Trump da la mano de Kim Jong Un en su saludo de despedida sin poder evitar darle un estirón de los suyos

De hecho, Trump no pudo evitar estirar la mano de Kim en su saludo de despedida, en un gesto que lo analistas consideran que da un mensaje de dominación sobre el otro, de llevarlo al terreno propio.

Sin embargo, Leong también interpretó que ambos estaban muy nerviosos. La primera vez que se sentaron frente a los medios, Trump mostraba una sonrisa sesgada y jugaba con sus manos, mientras que Kim cambió varias veces de postura sobre la silla y miraba el suelo. La incomodidad era evidente.

La primera interacción importante de Kim con la comunidad internacional también le traicionó en cierta medida y su posado de hombre fuerte quedó eclipsado por las expresiones de asombro y desconcierto, mientras observaba los flashes de los fotógrafos en Singapur o intentaba seguir las instrucciones que le daba Trump. “Kim se parecía un poco a un niño en un parque temático: no intimidante, sino emocionado y un poco nervioso”, concluye Pease.

Tras la primera reunión a solas (con traductores) de 40 minutos, los dos líderes pasearon por el hotel Capella: “Excelente relación”, dijo Trump desde el balcón. Kim, por su parte, le comentó que el mundo no creería lo que estaba ocurriendo en Singapur. “Muchas personas en el mundo pensarán en esto como (…) una película de ciencia ficción”, dijo Kim a Trump, a través de un traductor.

Tras la primera reunión a solas (con traductores) de 40 minutos y un almuerzo con ambas delegaciones, Trump y Kim han caminado uno al lado del otro por los jardines del hotel, como si tuvieran que ganar tiempo antes de la firma. Durante el paseo, el mandatario estadounidense ha aprovechado para mostrarle a Kim el interior de su limusina presidencial blindada, apodada “La Bestia”. El gesto era otra muestra de un Donald Trump mostrándose superior, como un hermano mayor mostrando el coche nuevo a su hermano pequeño.

Ambos líderes se dirigieron hacia la comitiva de vehículos aparcados frente al hotel Capella, sede de la cumbre, donde Trump le enseñó a Kim el interior de su Cadillac de nueve toneladas a prueba de balas y bombas.

Kim también cuenta con una limusina blindada Mercedes Benz que ha empleado para sus desplazamientos por carretera en Singapur o en la cumbre intercoreana de finales de abril, y que atrajo la atención de las cámaras al circular flanqueada por su equipo de guardaespaldas personales, quienes corrían junto al vehículo.

La caravana de automóviles en la que es trasladado el líder norcoreano, Kim Jong Un, abandona el hotel Capella tras asistir a la histórica cumbre

fuente: lavanguardia.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s